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Crónica Salida en Kayaks


Es la segunda vez en mi vida que me subo en un kayak y nuevamente me encantó.

Amaneció un día radiante. Las 09:00 era una hora muy aceptable para los trasnochadores.

Desde Salou nos desplazamos en coches al Pantano de Siurana que está situado entre las montañas de Prades cuya capital, Prades, es un pueblo de postal, con encanto medieval y conocido también como la “vila vermella” por la roca arenisca con la que hace siglos se construyeron sus murallas, y Siurana, uno de los pueblos más bonitos de Cataluña. Pero lo que nos ocupaba a nosotros era el pantano.

Llegamos de los primeros, cosa que nos benefició enormemente. Alquilamos kayaks dobles que nos permitirían remar con memos esfuerzo en algún caso y contemplar el paisaje sin dar golpe en otros. Elegimos la ruta y tras equiparnos y una breve instrucción por parte del personal cualificado, nos pusimos en marcha. Que buen momento para hacer nuestra foto de grupo.

El verdor y la vista que nos rodeaba era la constante a lo largo de todo el recorrido. Para todos y todas nosotras el remar era pan comido. Algunos canturreos se oían entre el ir y venir de las palas.

Como era nuestro día de agua, al final del recorrido de ida no podía faltar el baño, que con el calor que hacía no tuvo precio. Baño que estuvo aderezado con la sal y la pimienta que nos caracteriza y con las alusiones a la cabellera de aquellos que poseen tan preciado bien. Desde allí pudimos contemplar el castillo y los riscos que son el dramático escenario de la leyenda de la reina mora que todos conocemos.

Comenzamos plácidamente el regreso sin perder de vista el paisaje que era de lo más relajante. Que tranquilidad y que bien se estaba allí.

Desembarcamos a la hora establecida sin percance alguno. Tras dejar las palas, los chalecos, y como no, rendir cuentas, aprovechamos el despliegue de mesas y sillas a la sombra de los árboles para secarnos y “picar algo”. Que mal rato pasamos bebiendo cerveza fría y comiendo nuestros bocadillos y todo lo compartido que, a aquella hora, servía de desayuno o comida según para quién… Hacer régimen toda la semana para deshacer todo el esfuerzo en un momento…! Claro que, después de todo, no pensábamos cenar…!

Esther Cruz
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